| El
motor de un barco es un elemento que no puede fallar, incluso en
un velero. La fuerza propulsora resulta esencial para mantener el
control en momentos difíciles, así como la generación
de energía eléctrica indispensable para alimentar
los instrumentos de comunicación, posicionamiento e iluminación,
además de funciones complementarias como la refrigeración
de alimentos, en el caso de las heladeras a compresor. De ahí
la importancia que representa para el navegante saber que todo está
funcionando bien “ahí abajo”. En ese aspecto,
lo más representativo es un buen instrumental con alarmas
sonoras y luminosas e indicadores de temperatura, presión
de aceite, cuentavueltas, etc. Por supuesto, tiene que ser instrumental
confiable y bien instalado, ya que su lectura influirá en
forma determinante en las decisiones que se tomen en navegación.
Sin embargo, hay que estar atento a cualquier manifestación
del motor que signifique una irregularidad en el funcionamiento.
De ese modo se puede prevenir la falla o evitar un mal mayor. Y
el humo que sale del escape es un aliado bien visible que muchas
veces será el primer indicador de que algo anda mal.
“El humo en un fuera de borda debe ser analizado con precaución
–advierte Leonardo Bottesi, fabricante de pistones para fuera
de borda y especialista en rectificación–. Los motores
de dos tiempos convencionales emiten normalmente algo de humo azulino,
y eso no es síntoma de problema alguno. Hay casos de propietarios
que reducen la proporción de aceite en la mezcla para bajar
el humo y terminan fundiendo los pistones.”
Los de última generación, en cambio, no humean casi
nada. Claro que es importante la calidad del aceite que se usa.
“El aceite formulado para 2T está desarrollado especialmente
para ser quemado, por lo que cada día es menos visible en
los gases del escape.”
“Otro caso –continúa–, es el arranque en
frío en días de muy baja temperatura. El humo blanco
que sale del motor es condensación de vapores por diferencia
térmica, el mismo fenómeno que cuando una persona
exhala por la boca. No hay de qué alertarse por eso. Ocurre
también, en el arranque con el motor frío, que los
restos de aceite depositados en el cárter de barrido de los
2T son quemados en los primeros minutos, produciendo humo blanco
hasta que se eliminan por completo.”
Cuando se sufre una recalentada por chupar una bolsa o por falla
en la bomba de agua, difícilmente se vea el vapor que sale
del escape, ya que es expulsado por debajo del agua, condensándose
automáticamente. Sólo en los motores que tienen una
salida de agua y escape intermedia en la pata se puede observar
el vapor, que se diferencia del humo blanco porque se desvanece
enseguida en el aire, mientras que el humo proveniente de aceite
queda flotando por más tiempo en el lugar. “La presencia
de vapor después de una recalentada puede deberse a que se
sopló la junta de la tapa, y está pasando el agua
del circuito de refrigeración a la cámara de combustión”,
concluye Bottesi.
El humo negro y denso representa combustible en exceso que no llega
a quemarse bien. El motor está ahogado. Habrá que
buscar la falla en la puesta a punto de la parte eléctrica
o en el carburador.
En los motores de cuatro tiempos de última tecnología,
cumplen con exigencias tan altas para lograr satisfacer los requerimientos
de los mercados del primer mundo, que la emisión de gases
que tienen es realmente imperceptible visualmente. En su operación
normal no hay presencia de humo alguno. Sí debe tomarse como
señal de alarma el humo negro denso, ya que se estaría
quemando aceite del cárter que pasa a la cámara de
combustión. En el caso de problemas de temperatura o condensación,
se aplican las mismas reglas que para los fuera de borda con el
vapor de agua.
Según Jorge Regnícoli, representante de Suzuki, “si
con el motor en marcha, al sacar la tapa para abastecimiento de
aceite, se percibe humo, la compresión se está fugando
hacia el cárter. De todas formas, cada día se utiliza
más la información que registran las computadoras
de los motores, como por ejemplo la línea DF de Suzuki, para
hacer los diagnósticos. En ella queda registrado si hubo
funcionamiento a temperaturas anormales, durante cuánto tiempo
ocurrió, etc. Son datos importantes para el técnico.”
“El humo negro en esta línea –continúa–,
significa que el motor no llega al rango de revoluciones adecuado.
Hay que consultar el manual para saber cuál es ese rango.
Y si se está navegando a fondo hay que bajar un poco la máquina.
En caso que esto suceda habitualmente –aclara Regnícoli–,
puede deberse a que la hélice está sobredimensionada
y el motor trabaja exigido. Debe cambiarse por una correcta para
no generar daños a la máquina. Si el motor está
en su rango e igualmente humea negro y larga hollín en el
agua, es que hay demasiado gasoil en la mezcla: habrá que
ver los inyectores, la bomba o revisar que no esté obstruido
el filtro de aire.”
Si el humo es azul y denso, se está quemando aceite del cárter.
Si el motor está recalentado, puede salir vapor de agua.
Pero en este punto hay que ser muy preciso: puede estar todo en
orden y salir igual vapor de agua. El instrumental y las alarmas
son los que tienen la última palabra para saber si el motor
está trabajando a temperatura correcta. Además de
mirar el humo, hay que saber escuchar: “Un motor con la bomba
de agua rota o el circuito de refrigeración obstruido cambia
de sonido muy claramente: como no hay agua que amortigüe el
sonido en el escape, se siente un golpeteo más fuerte y seco”.
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